28 julio 2006
METAFÓRICAMENTE Y FINAL LIBRE
Hubo una época, relacionada con la adolescencia, en la que pensé que mi corazón se había perdido. No lo oía latir, no lo sentía palpitar, no lo encontraba. Así que pensé que ya no lo tenía. Bueno más bien pensé que se me había trasladado. Había bajado a la barriga, al estómago. Allí es donde yo notaba algún tipo de sensación, así que pensé que se había instalado allí. Era el estómago lo que se me encogía o dilataba, lo que me dolía, o dónde se alojaban la rabia, el miedo, el pudor, la tristeza… Después pasaron los años. Hoy, o durante esta semana quizá, creo que me estoy dando cuenta de algo metafóricamente. Mmm, , no nos interesa mucho dejar latir a nuestro corazón. Más bien… nos pasamos buena parte de nuestro tiempo tratando de ocultar nuestras emociones y sensaciones. Y creo que es ahí, cuando tratamos de esconderlas, cuando ellas, buscando un poco de apoyo, se bajan hacia el estómago, que está más acostumbrado a llevar pesos (comidas pesadas, dulces, saladas, picantes, amargas…), y rara vez se queja. Puede ser entonces cuando aparecen esa especie de nudos estomacales.. No se bien qué quiero concluir… pero intuyo que lo que quiero decir es que no debo tratar de esconder mis sentimientos, emociones, sensaciones. Son lo más normal de mundo, y lo que nos convierte en personas. Y nos pasamos el día escondiéndolo todo. Es lo normal, porque nuestro mundo no está hecho para sentir. Está hecho para trabajar, comprar, y ser un atractivo hombre de éxito o una atractiva mujer fatal. Pero dentro de este convencionalismo que acabo de soltar, yo, por lo menos (y unos cuantísimos más) vamos a tratar de dejar en paz a nuestro corazón. Porque él no tiene culpa de dónde vivimos. Yo trataré de dejarlo libre. Y mi libertad vendrá con él. Bueno, sin sentenciar,tampoco.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario